El Puerto de Santa María
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EDITORIAL

Cuento de Navidad en versión portuense

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El señor Scrooge portuense apenas celebra la Navidad y solo piensa en cuánto dinero gastan los que sí la celebran, sobre todo, si con ello logran notoriedad.


A nuestro Scrooge no le desagradan las cabalgatas y eventos que la Concejalía de Fiestas organiza con esfuerzo y tesón con el objetivo de dinamizar la economía local, el comercio y la hostelería de El Puerto, pero mil serpientes recorren sus tripas si la figura del Guardián de las Fiestas, concejal organizador que no resta como otros que no entienden de economía, y que crece en popularidad con una marca que se ha ganado por derecho propio, pues le pese a quien le pese, ese espíritu de Navidad llamado Calleja tiene tirón y celebridad de las que generan envidias con guirnaldas. Zum, zum, zum.


A pesar de que no desaprueba los actos que sirven para promocionar la Navidad, el señor Scrooge portuense saca punta al asunto criticando que "en vez de fomentar y promover los valores cristianos de nuestra sociedad, se ha rendido a la ideología progre que le quiere quitar el sentido cristiano a estas fiestas". Claro, no sabe que en el Puerto todavía quedan jugueterías, cines, librerías, coleccionismo, o disfraces, e incluso tiendas de gamers que venden productos de Superhéroes o pasacalles, y que este año son cositas que traen los Reyes Magos que piden pequeños y adultos.


Qué decir de los pasacalles, las asociaciones, academias, profesorado y costureras, por ejemplo, que se afanan en que las cabalgatas y actividades de dinamización, quizás no sean católicas, pero contribuyen a que la Fiesta de la Navidad siga siendo tradición en El Puerto.


Aún está a tiempo nuestro señor Scrooge portuense de tomarse los caramelos que alguna empresa colaboradora habrá obsequiado a este gran superhéroe de las fiestas, otras veces villano y malvado –demasiado a gusto de algunos-, para ver la realidad antes de que se le presenten los fantasmas que describía magistralmente Charles Dickens, que la Ignorancia, Necesidad y Envidia no le ciegue aún más y vea las fiestas organizadas por la Concejalía que dirige David Calleja como un auténtico revulsivo en la economía local y contra la crisis devastadora de ánimos que tiene la pandemia.


Entonces, este cascarrabias de El Puerto quizá despierte de su pesadilla y se convierta en un ser generoso y amable, que celebra la Navidad, ayuda a quienes le rodean y aplauden las cosas bien hechas, más aún cuando se hacen con cariño, empeño, esfuerzo, y el corazón de muchos portuenses que contribuyen y arriman el hombro por sacar El Puerto adelante.

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