El Puerto de Santa María
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TRIBUNA LIBRE

'La gran caída'. artículo de Francisco Aurelio Dávila Rosso

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Y el mundo quedó enmudecido e incomunicado. Esa es la sensación que tuvimos cuando hace escasos días los usuarios de WhatsApp, Facebook e Instagram vimos interrumpida nuestras comunicaciones y nos encontramos ante mensajes sin enviar, respuestas sin recibir, etc .


Los jefes de las empresas se tiraban de los pelos no pudiendo machacar a sus empleados a mensajes e información, algo tan extendido hoy día pese a su reconocimiento como delito.

La realidad es que somos muchos los que nos hemos acostumbrado a vivir conectados y a hacer de ciertas aplicaciones nuestros instrumentos de trabajo, nuestras fuentes de ocio y nuestras vías de comunicación.

Una gran cantidad de influencers y empresas que se dedican a la publicidad, el modelaje, la imagen , etc , vieron pararse sus negocios y escaparates y a más de un español se le vino a la mente el recuerdo de aquel 14 de marzo en que nos metimos en casa y cerraron gran cantidad de negocios, se suspendieron los eventos y las calles quedaron desiertas .

Y es que no no engañemos, las redes sociales hoy día son mucho más que un entretenimiento. Son los nuevos y verdaderos escaparates al mundo donde vender nuestros productos, encontrar inspiración e incluso publicitarnos como trabajadores mostrando ofreciendo nuestro currículum.

Desde mi parte docente, sin embargo, también veo la otra cara de la moneda. Pensé en más de un alumno y de una alumna que entrarían en shock al no poder utilizar sobre todo Whatsapp e Instagram. Se trata de aquellos que, incluso de manera visible, sufren una gran dependencia al teléfono móvil y al uso de las redes sociales.

Cierto es que no queremos que vuelva a ocurrir un corte de estas características, pero debemos ser conscientes de que a más de uno le viene bien desconectar por unas horas, levantar la mirada de la pantalla de su teléfono y contemplar y disfrutar el mundo que nos rodea.

A mí, precisamente, esta incidencia no me ha supuesto ningún trauma, pero sí que ha traído a mi mente la gran incógnita que desde hace ya muchos años me planteo :¿ Cómo funcionaría el mundo si de repente nos quedásemos unos días sin internet ? ¿ Están hoy día preparados los bancos , los restaurantes, los centros de salud, los colegios, los comercios y demás para actuar manualmente en caso de corte de la red? ¿ Cuántos días estaríamos sin poder sacar dinero de nuestra cuenta hasta que puedan acceder a la base de datos y realizar las operaciones? ¿Nos atendería el doctor? ¿Están  preparados todos los profesores nuevos y actuales para dar una clase tradicional? ¿Saben nuestros alumnos buscar correctamente fuentes que no estén en la red para sus trabajos y demás actividades?

En fin, que deseo que no vuelva a darse esta circunstancia y que estos incidentes solo se queden en un susto, aunque pensándolo de otra forma, no nos vendrían nada mal unos días desconectados del mundo. Nos enseñarían y ayudarían a valorar lo que tenemos y a no crearnos ni fomentar dependencias innecesarias.


Posdata : Papá, me llegó tu mensaje WhatsApp a las cinco de la madrugada.