El Puerto de Santa María
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POLICÍA LOCAL

Lo que cuesta al ciudadano de El Puerto las omisiones, las protestas y la presunta huelga encubierta de los policías locales del UPLBA

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La plaza Isaac Peral fue en la mañana de este jueves 29 de julio desde las 11.00 horas el escenario de una protesta del sindicato UPLBA de la Policía Local de El Puerto de Santa María.


La protesta, subida de tono y traspasando los límites de la defensa de los derechos laborales, pasó a adentrarse en el perjuicio de los derechos de la ciudadanía.


Basta con remitirse a las pruebas que los manifestantes en formato de audio, vídeo e imagen se ofrecieron a regalar al sufrido pueblo portuense, que ve como una facción de su Policía Local se niega a trabajar en las condiciones por la que fueron contratados para cumplir sus obligaciones y sí son capaces de dar el do de pecho (alto en decibelios) para formar un tumulto que solo sirve para ponerse en contra aún a más portuenses.


Estos policías sindicados, nunca uniformados con pantalones en los últimos 90 días y este jueves, sin embargo, perfectamente uniformados con chalecos chillones como chillonas fueron sus soflamas, han desarrollado comportamiento incívicos, conductas prohibidas y sancionables que a cualquier ciudadano de a pie por hacer la mitad de la mitad le hubiera ocasionado sanción, denuncias y a saber cuánto quebranto más.


Arrojaron numerosos petardos a sabiendas del daño que hacen a personas y mascotas con su estruendo mientras ellos iban provistos de tapones para amortiguar el desagradable sonido de las explosiones sucesivas. Dañaron la vía pública con los rastros de los petardos y con las pegatinas a modo de pasquines con las que fueron empapelando mobiliario urbano y otros bienes a su paso.


Es bueno enfatizar que estas manifestaciones más similares a gamberradas las hacen precisamente estos policías, lo cual demuestra que no les importa ni el orden ni la paz ni la tranquilidad ciudadana. Solo les importa el dinero y más parecen a estas alturas mercenarios que leales servidores públicos a su pueblo. Y no es la primera vez.


De todo ello es sencillo extraer alguna que otra conclusión nada tranquilizante para el ciudadano de a pie: existe una aparente impunidad de la que gozan estos sujetos en sus manifestaciones dentro de lo que parece una presunta huelga encubierta y las simpatías, apoyos tácitos y anuencias varias con las que cuentan de grupos de la oposición de la izquierda, que por unos fuegos artificiales en alguna fiesta popular ponen el grito en el cielo, y hoy más de uno aparecía risueño por los aledaños de la Plaza Consistorial. Unidas Podemos demuestra que solo les importa atacar al Gobierno municipal, como sea o valiéndose de quien sea, pues el bienestar ciudadano no es su prioridad.


Por último, ¿alguien sería capaz de cuantificar el dinero que está costando todo este circo sin pantalones? Porque quien paga es obvio: el portuense.